Hacer deporte con el estómago lleno suele considerarse una mala decisión, pero es más bien al contario: no se debe hacer ejercicio con el estómago vacío. El British Medical Journalrecoge los motivos.

El cuerpo tiene sus mecanismos cuando hay hambre. Entra en modo de ‘supervivencia’ y se reajusta el metabolismo para compensar pérdidas de energía. Hay estudios que han demostrado que no comer conduce a caídas en las tasas metabólicas, por lo que no hay que ayunar antes de hacer ejercicio.

Otras investigaciones recogen que comer antes de hacer deporte suprime mejor el hambre que hacerlo en ayunas. Además, si hacemos ejercicio con el estómago vacío, podemos ‘quemar’ las reservas incorrectas.

Si el cuerpo no encuentra glucógeno que quemar, puede recurrir a las proteínas musculares, que es precisamente lo que no queremos cuando hacemos deporte. En definitiva, recoge LifeHacker, si tenemos más energía, entrenamos más y mejor.

Via: 20 minutos

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