Una nueva investigación ha demostrado que exprimir los senos ayuda a evitar la creación de las células malignas causantes del cáncer de mama.

De esta manera se revela que la autoexploración, además de alertar sobre la presencia de alguna irregularidad, ayuda a evitar la formación de éstas.

“La gente ha sabido durante siglos que la fuerza física puede influir en nuestros cuerpos”, dijo Gautham Venugopalan, un destacado miembro del equipo de investigación de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos.

“Cuando levantamos pesas nuestros músculos se hacen más grandes. La fuerza de gravedad es esencial para mantener los huesos fuertes. Aquí nos muestran que la fuerza física puede desempeñar un papel en el crecimiento -y reversión- de las células cancerígenas”, dijo.

El estudio implicó desarrollar células malignas dentro de un gel, que fueron inyectadas en bolsas de silicona flexible. Esto permitió a los científicos apretar, de manera efectiva, las células durante las primeras etapas de su crecimiento.

Con el tiempo, las células malignas exprimidas comenzaron a crecer de una manera más normal y organizada.

Una vez que la estructura de tejido de la mama se formó, las células dejaron de crecer, incluso cuando la fuerza de compresión se eliminó.

Las células no apretadas continuaron creciendo descontroladamente, típico del cáncer.

“Las células malignas no han olvidado por completo su función, sino que sólo necesitan las señales correctas para guiarlas de regreso a un patrón de crecimiento saludable”, dijo Venugopalan.

Los resultados de la investigación fueron presentados en la reunión anual de la American Society for Cell Biology, en San Francisco.

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