El ser obeso fomenta el crecimiento de los tumores existentes independientemente de la dieta, según un nuevo estudio en animales que podría aclarar por qué los pacientes obesos de cáncer con frecuencia tienen peores resultados que los pacientes delgados.

Investigaciones anteriores habian establecido claramente una relación entre la obesidad y el riesgo de cáncer, y han mostrado que la obesidad se asocia con un peor pronóstico, según Mikhail Kolonin, profesor asociado del Instituto de Medicina Molecular del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en Houston.

Kolonin y colegas examinaron cómo la obesidad podría fomentar el avance del cáncer. Los hallazgos aparecen en la edición del 15 de octubre de la revista Cancer Research.

“Nuestros estudios anteriores nos llevaron a plantear la hipótesis de que el tejido graso conocido como tejido adiposo blanco, que es el tejido graso que se expande en los individuos que son obesos, está directamente involucrado y que no solo la dieta y el estilo de vida son importantes”, explicó Kolonin en un comunicado de prensa de la revista.

Sus resultados iniciales confirmaron esta teoría. Hallaron que los tumores crecían con mucho más rapidez en los ratones obesos que en los delgados que comían la misma dieta. Los investigadores también hallaron que los ratones obesos adultos tenían muchas más células adiposas blancas (células adiposas estromales) que los ratones delgados, los que los llevó a enfocarse en esas células.

El equipo descubrió que el cáncer hacía que las células adiposas estromales entraran al torrente sanguíneo. Una vez hallaban los tumores, algunas de esas células se convertían en células grasas. Pero otras se incorporaban en vasos sanguíneos que en realidad ayudaban a proveer oxígeno y nutrientes a los tumores, fomentando el crecimiento del cáncer.

“El hecho de que esas células estén presentes en los tumores aún es un concepto emergente. Hemos mostrado que no solo están presentes, sino que son funcionales y afectan el crecimiento tumoral. Identificar las señales que hacen que esas células sean reclutadas por los tumores y hallar formas de bloquearlas podría proveer una nueva avenida de tratamiento del cáncer”, señaló Kolonin.

Un experto en cáncer afirmó que el hallazgo es “un avance significativo en la comprensión de la biología tumoral”. El Dr. Daniel Budman, de la División de Oncología Don Monti del Centro Oncológico Monter del Sistema de Salud North Shore-LIJ en Lake Success, Nueva York, añadió que “hace mucho se ha reconocido que la obesidad es un factor de riesgo de algunos cánceres clínicos y podría también ser un factor pronóstico adverso en los pacientes tratados por tumores”.

Dijo que el estudio actual “demuestra que esos factores adversos son al menos parcialmente consecuencia del tejido adiposo blanco [grasa] que lleva a una mayor angiogénesis y crecimiento tumoral”.

Según Budman, las implicaciones para los pacientes están claras: “reduzca la obesidad antes de la aparición de tumores, y después”. Para los científicos, el desafío será encontrar agentes que puedan convertir las células grasas “blancas” vinculadas con el cáncer en grasa “marrón” menos nociva, o agentes que impidan la transferencia de las células adiposas a los tumores, planteó.

Los expertos en salud anotan que la investigación con animales no siempre es aplicable a los humanos.

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