La investigación acerca de la muerte de dos delfines del parque de atracciones de Connyland, en Suiza, ha concluido que la causa del deceso de los animales no estuvo provocada por el elevado volumen de la música de una fiesta que se realizó en 2011, como se creyó en un primer momento, sino por la ingesta de un sustituto de la heroína que fue hallado en la orina de los cetáceos, informa el diario británico Express.

El informe de toxicología ordenado tras la muerte de los delfines en el parque de atracciones, deceso que se produjo después de que se llevara a cabo una fiesta ‘rave’ en las inmediaciones de la piscina en la que se encontraban los animales, ha revelado la presencia de un opiáceo semisintético llamado buprenorfina, de uso común entre los dependientes a la heroína, lo que sugiere a las autoridades y a los responsables del parque que a los delfines, de nombres Shadow y Chelmers, alguien de la fiesta les dio la droga.

Según explica el biólogo marino holandés Cornelis van Elk, los opiáceos representan un especial peligro para los mamíferos que viven bajo el agua debido a que la droga puede causar que la parte del cerebro que regula su respiración quede “apagada”.

Nadja Gasser, empleada del parque de atracciones, aseguró en 2011 que los animales murieron de forma “terrible” y que les costó más de una hora “sacarlos del agua”. “No he podido dormir desde entonces”, explicó. El parque ha negado en todo momento su responsabilidad en el suceso y siempre ha sostenido que fueron los ‘ravers’ quienes envenenaron a los animales.

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