Una mezcla de miel, jalea real, polen, propóleos y larvas de abejas (reinas o zánganos) reduce los efectos de la menopausia y la andropausia, reveló un estudio experimental realizado durante siete años por científicos de la Facultad de Medicina (FM) de la Universidad Nacional Autonoma de México.

El preparado apícola, ensayado por Patricia Vergara Aragón, académica de la FM, es una alternativa natural de reemplazo hormonal probada en varios ensayos con ratas de laboratorio, que una y otra vez han dado muestra de los beneficios en hembras y machos.

“Ellos pretendían comercializarla, incluso exportarla si era posible, aunque su propuesta era tener un producto para reducir el peso corporal; me preguntaron qué podían hacer, pues les pedían experimentos en animales o personas. Les ofrecí ayuda y pocos días después la familia me visitó en las instalaciones de la UNAM”, recordó en un comunicado.

En su laboratorio, la investigadora mencionó que iniciar las investigaciones pertinentes para conocer las propiedades de la mezcla. Para ello, solicitó todo tipo de análisis y pruebas y, simultáneamente, realizó una búsqueda de información bibliográfica relacionada con cada uno de los componentes.

Con el reporte químico y un resumen bibliográfico, decidió probar los efectos en un modelo de menopausia inducida en ratas.

“Empleamos hembras de la cepa Wistar, de ocho meses de edad; les aplicamos pruebas de locomoción, memoria de corto y largo plazo (MCP y MLP). Se determinaron los perfiles hormonales antes y después de la menopausia inducida, que consiste en extirpar quirúrgicamente los ovarios”, detalló.

El lote de animales se dividió aleatoriamente en tres grupos: uno, control (placebo); dos, grupo con cirugía sin tratamiento apícola, y tres, grupo con cirugía, más tratamiento apícola.

“Al término, observamos que el grupo con ovariectomia, que recibió el preparado, había recuperado su actividad locomotora, el perfil hormonal no presentó diferencias estadísticas con respecto al grupo control, y la memoria no se alteró”, describió en un comunicado.

Con respecto al grupo de andropausia inducida, se emplearon ratas de ocho a 12 meses de edad, sedentarias y con sobrepeso. “Después de recibirlo durante 28 días consecutivos, cada vez se volvían más activas, algo que fue evaluado con la tarea de campo abierto (cada siete días), su libido aumentó, y el nivel de hormonas en sangre se incrementó con respecto a los previos al consumo”, señaló.

Notimex

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