Beber al menos tres tazas de té negro al día provocaría una ligera reducción en la presión arterial, halló un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Western Australia, en Australia.

A pesar de ser una reducción pequeña, “Implicaría un 10 por ciento menos riesgo de hipertensión y un 10 por ciento menos riesgo de infarto y ataque cerebral”, asegura el Dr. Jonathan M. Hodgson, autor principal del estudio.

Los especialistas creen que esto se debería a que el té conservaría la salud de los vasos sanguíneos, aunque esto aún no está del todo claro.

Como el té existen muchas sustancias y tratamientos que serían efectivos en el control de la presión arterial, y a pesar de la falta de pruebas contundentes, cada vez es más gente los está eligiendo con el objetivo de evitar o reducir el consumo de medicamentos.

“Lo que estamos viendo es un cambio cultural”, asegura el Dr. John Bisognano, del Centro Médico de la Universidad de Rochester, “la gente está tratando de evitar las drogas comunes y prefieren buscar soluciones en otro lado”.

Existen diversas prácticas alterantivas que serían efectivas para controlar la presión arterial, y aunque su efectividad no ha sido totalmente probada, serían seguras para los pacientes. Las más usadas suelen ser las técnicas de relajación, los suplementos y algunos remedios y extractos herbales.

Técnicas como la meditación, el yoga, el tai chi, la acupuntura o simplemente respirar de manera lenta y profunda serían especialmente efectivas para los pacientes cuya presión se eleva a causa del estrés.

Según el Dr. Robert Schneider, del Colegio de Médicina Védica Maharishi en la Maharishi University of Management de Iowa, “El estrés es uno de los principales factores de riesgo de la presión arterial alta y otras enfermedades cardíacas, por lo que combatiéndolo se podría prevenir y controlar la hipertensión”.

En cuanto a los suplementos, el más popular sería la coenzima Q10, la cual “Es un antioxidante que ayudaría a mantener los vasos sanguineos saludables por lo que evitaría cambios en la presión arterial; probablemente este suplemento sería el más efectivo para lograrlo”, asegura el Dr. Hodgson.

Otros suplementos útiles para el control de esta enfermedad serían los ácidos grasos Omega 3, el potasio y el magnesio.

Entre los remedios y extractos herbales, algunos estudios apuntan que el ginseng, el ajo, el té negro, la flor de jamaica y diversos compuestos de herbolaria china serían efectivos. Aunque habría que considerar que “Este tipo de remedios no cuentan con un amplio soporte científico, además de que podrían tener efectos secundarios o interacciones negativas con otras drogas”, asegura el Dr. Donald Novey, experto en medicina integrativa del Advocate Medical Group .

No obstante, según el Dr. Kevin Woolf, cardíologo del Centro Médico de la Universidad de Rochester, a pesar de la falta de pruebas en algunos casos, “Las terapias alternativas serían un buen complemento en el tratamiento de la hipertensión, ya que ayudarían a los pacientes a seguir un mejor estilo de vida y a ser más conscientes sobre su salud”.

Sobre los riesgos, el Dr. Woolf advierte que los remedios y terapias naturales no pueden sustituir a los medicamentos, en el caso de que se le hayan recetado al paciente: “Si el paciente abandona aquello que sabemos que sirve por algo que probablemente sirve, entonces tenemos un problema”.

Asimismo, no se deberían elegir terapias alternativas sin consultar antes al médico. Pues, por ejemplo, muchos pueden creer que la hipertensión es sólo una cuestión de estrés, y por eso empezarían con el yoga; sin embargo, esta condición podría tener otras causas, y elegir una técnica de relajación sin una adecuada revisión y tratamiento médicos podría ser una mala decisión.

Debido a esto, si estás pensando en iniciar un tratamiento alternativo, es importante que hables con tu proveedor de salud, ya que éste podría recomendarte las opciones más adecuadas para ti e informarte sobre los beneficios y riesgos de las mismas.

Del mismo modo, muchos especialistas advierten que es importante no considerar este tipo de tratamientos como una solución mágica: “Los mejores métodos para combatir la hipertensión son y serán una buena alimentación, como la dieta DASH, y la actividad física; si no se lleva una vida saludable, las terapias alternativas tendrían pocos beneficios”, asegura Paul Newman, director ejecutivo de la Blood Pressure Association.

La dieta DASH consiste principalmente en un alto consumo de frutas, vegetales, alimentos ricos en fibra, granos enteros, nueces y pescados; al mismo tiempo que una ingesta reducida de lácteos, carnes rojas y grasas saturadas.

Además, realizar al menos 30 minutos de ejercicio tres veces por semana, podría reducir la presión arterial tanto como lo hacen algunas drogas, explica el Dr. Elijah Saunders, cardíologo de la Universidad de Maryland.

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