Una programa de ejercicio de seis semanas alivia los síntomas del desorden de ansiedad generalizada (DAG), según el primer estudio randomizado para determinar si la actividad física ayuda a las personas con ese trastorno.

“Los resultados sugieren que el ejercicio es una opción terapéutica de corto plazo viable, segura y bien tolerada, una terapia potencialmente adyuvante en personas con DAG”, dijo el doctor Matthew P. Herring, de la University of South Carolina en Columbus. “Hay que seguir investigando”, añadió.

Herring presentó los resultados en Denver, durante la reunión anual del Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte.

“El DAG es hoy, quizás, el trastorno de ansiedad que más comorbilidades produce, en especial en los pacientes de atención primaria”, declaró el autor.

“Los tratamientos, incluida la farmacoterapia y las terapias conductuales, tienen resultados limitados y con complicaciones, como el gasto o los efectos adversos”, agregó.

El equipo de Herring dividió al azar a 30 mujeres sedentarias con DAG y sólo bajo tratamiento farmacológico en tres grupos: dos hicieron actividad física y el otro formó una lista de espera (control).

El grupo entrenado con ejercicios de resistencia realizó dos sesiones semanales del tren inferior con pesas durante seis semanas. Comenzó a la mitad de su capacidad máxima y aumentó un 5 por ciento por semana.

Las mujeres del grupo entrenado con ejercicios aeróbicos hicieron bicicleta dos veces por semana para ejercitar la misma zona corporal durante 16 minutos de manera continua, también por seis semanas.

Un grupo de médicos que desconocía el ejercicio que hacía cada mujer evaluó el diagnóstico de DAG con la Escala de Trastornos de Ansiedad entre uno y 16 días después de la intervención.

El equipo evaluó también los síntomas al inicio del estudio y a las dos, cuatro y seis semanas de la intervención con el Cuestionario de Preocupaciones del Estado de Pensilvania.

El 60 por ciento de las mujeres del grupo tratado con ejercicios de resistencia, el 40 por ciento del grupo tratado con actividad aeróbica y el 30 por ciento del grupo en lista de espera tuvieron una remisión del DAG.

Los síntomas de preocupación a las seis semanas eran significativamente más bajos en los grupos entrenados que en el grupo control.

Mientras que las diferencias entre los resultados del entrenamiento de resistencia y aeróbico no fueron estadísticamente significativas, Herring sugirió que si los efectos eran realmente superiores con los ejercicios de resistencia, podría ser porque las participantes los percibían como más intensos.

El equipo está buscando fondos para realizar estudios más grandes.

“Existe la necesidad de explorar los efectos del entrenamiento físico en otros problemas asociados con el DAG, incluida la disminución de la atención y la desregulación emocional”, indicó Herring.

Reuters Health

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