De acuerdo con una investigación del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex) en la que se entrevistó a alrededor de mil mujeres la mitad de las encuestadas dijo que nunca o rara vez alcanza un orgasmo en sus encuentros sexuales, informa Juan Luis Álvarez-Gayou, terapeuta fundador de esa institución.

El estudio se realizó en el Distrito Federal, Morelos, Oaxaca, Guanajuato, Guerreo, Yucatán, Chiapas y Aguascalientes.

El orgasmo, esa liberación energética que dura sólo unos segundos, es mucho más que una sensación corporal y puede abordarse desde las aristas biológica, sicológica y social, según especialistas entrevistados por este diario.

La anorgasmia –antes conocida como frigidez, término en desuso por los expertos, quienes lo consideran un concepto vago, cuando no peyorativo– es la incapacidad de llegar al clímax en una relación sexual.

Desde el punto de vista biológico, cambios endócrinos del cuerpo pueden hacer que disminuya el nivel de andrógenos y con ello el deseo sexual, explica Matilde Matuk, miembro de la Sociedad Sicoanalítica de México.

Otros factores biológicos que intervienen en el funcionamiento de la respuesta sexual pueden ser las infecciones vaginales, la menopausia o el efecto de algún medicamento.

No obstante, no hay un solo caso registrado de anorgasmia primaria, ni siquiera en mujeres que han sufrido mutilación genital (cliterodectomía), asegura Noemí Ehrenfeld, investigadora adscrita al departamento de Biología de la Reproducción de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Problemas sicológicos

La falta de placer sexual también puede ser ocasionada por factores sicológicos, sobre todo en aquellas personas que sufrieron un abuso sexual.

Por ejemplo, “cuando la persona tiene miedo de enfrentar la sexualidad por alguna experiencia anterior o por ideas equivocadas en torno al acto sexual, lo que ocasiona tensar involuntariamente los músculos de la vagina y que el coito sea doloroso. En ocasiones, ni siquiera se permite la penetración, mucho menos el orgasmo”, expone Yolanda Falcón, sicoterapeuta corporal.

Los sicológico también interviene en cómo se experimenta el orgasmo, lo que constituye la diferencia entre tener una vivencia “estándar” y una experiencia única.

“La respuesta fisiológica del orgasmo es idéntica siempre. El cuerpo responde con toda la batería neurológica siempre igual. ¿Por qué un día se percibe como altamente satisfactorio y otro día no? Por factores de la vida cotidiana que a todos nos afectan”, dice Ehrenfeld.

El estrés y la depresión son enemigos acérrimos del placer sexual, así como los problemas en la relación de pareja.

“La vida sexual es un reflejo objetivo de cómo es la vida en pareja. Si ahí uno miente, lo hace en otros aspectos de la relación”, comenta Matuk.

En opinión de los expertos, es común que las mujeres finjan un orgasmo. “Muchas lo hacen para que el hombre no se sienta defraudado”, cuando de lo que se trata es de encontrar la manera de que ambos disfruten, dice Falcón.

Señalan que el orgasmo está, hasta cierto punto, sobrevalorado. “Es una descarga que dura segundos, y el que no esté no habla de una relación sexual fallida. Es lo de menos cuando una persona disfruta todo el encuentro”, comenta Falcón.

Para Ehrenfeld “hay muchos elementos en un encuentro sexual. El orgasmo no es obligatorio, no es una carrera”.

La especialista refiere que hace unas décadas, cuando se publicitó ampliamente la capacidad multiorgásmica de la mujer, “el primer motivo de consulta en los consultorios de los llamados sexólogos era ‘¿por qué yo no soy multiorgásmica?’ No todo mundo tiene que serlo”.

Matuk opina que el orgasmo se puede alcanzar de muchas maneras, “no sólo por el coito; puede ser por medio de tocamientos, caricias; nos metemos en una serie de ‘tengo que’ y ya no es divertido, en vez de hacer del encuentro algo disfrutable”.

Juan Luis Álvarez-Gayou explica que muchas mujeres se sienten mal por no alcanzar el orgasmo tras la penetración, cuando “los seres humanos estamos mal diseñados para que el pene, durante el coito, pueda generarle un orgasmo a una mujer. Muchas lo viven, lo que no significa que quien no lo tenga esté mal”.

Ehrenfeld señala que la idea de que el varón es el responsable del placer sexual de una mujer no es válida.

“Ella deposita en él la responsabilidad de su propio bienestar y sentir. La afirmación de que no hay mujeres anorgásmicas, sino hombres incompetentes, es una forma pobre de tratar el problema. Los varones se hacen cargo de sus cuerpos y nosotras nos tenemos que hacer cargo de los nuestros”, afirma.

Mitos

Para los especialistas, los factores socioculturales son los que más afectan a las mujeres para experimentar el orgasmo.

Ideas erróneas en torno a la sexualidad, como que ejercerla es malo o pecado, derivan en culpas y prejuicios que inhiben el placer sexual. “La sociedad sigue penalizando tener un cuerpo sensitivo, erótico”, explica Ehrenfeld.

Los terapeutas coinciden en que el mejor aliado contra la anorgasmia es la autoexploración.

“La palabra masturbación causa alboroto en mucha gente, pero es parte de la terapia sicocorporal”, explica Falcón, quien lamenta que haya personas que se quedan toda la vida con una sexualidad mediocre.

Álvarez-Gayou recomienda reconocer el propio cuerpo “con tocamientos, caricias. De esa manera la mujer va recuperando su cuerpo y, por ende, sus sensaciones”.

Ehrenfeld considera que la autoexploración es fundamental porque permite conocer cómo reacciona el cuerpo.

Sobre la rutina sexual, la académica puntualiza que “somos animales con mucha imaginación; hay que ejercerla”.
Via: La Jornada

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