Comenzó como un acto de solidaridad con el reino animal y acabó en pesadilla. Tras ver en televisión un documental sobre mataderos, una pareja francesa decidió adoptar el veganismo, una dieta vegetariana estricta que prohíbe el consumo de cualquier producto procedente de la ganadería. Ahora se les acusa de haber propiciado la muerte de su hija de 11 meses por negarle los nutrientes que necesitaba. Se cree que el bebé ‘heredó’ a través de la leche materna un déficit alimentario de la madre, lo que podría haber contribuido al fatal desenlace.

El cargo al que se enfrentaban Joel y Sergine Moaligou, quienes afirman ser conscientes del error que cometieron, es el de “negligencia o negación de alimentos”, penado en Francia con un máximo de 30 años de cárcel. Finalmente han sido condenados a cinco años de cárcel, de los que deberán cumplir 30 meses.

El Tribunal rebajó en su fallo la petición del fiscal, que había solicitado 10 años de prisión firme para la pareja. El matrimonio, de 45 y 40 años, ha pasado ya cuatro meses en prisión, por lo que al aplicarse las reducciones de pena previstas por la legislación francesa podría no tener que volver a la cárcel.

La Fiscalía de Amiens, en el norte del país, entiende que la madre dio el pecho a la niña de forma regular, lo que es admisible -aunque no recomendable como alimento exclusivo- hasta el año de edad. Sin embargo, la estricta dieta de la mujer podría haber afectado negativamente a la calidad de su leche materna, de acuerdo con la acusación.

Según especialistas consultados por ELMUNDO.es, una dieta vegetariana estricta puede ofrecer las vitaminas necesarias para llevar una vida normal y, sin embargo, no las suficientes para enriquecer la leche materna y aportar al bebé los nutrientes que necesita. “Los adultos pueden vivir, siempre que cuiden la nutrición, porque su cuerpo está acostumbrado. Pero tanto en el embarazo como en la lactancia, la madre ha podido desarrollar déficits y los niños son muy sensibles a ellos”, señala Mar Garrido, endocrinóloga de la Dirección General de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid.

Uno de los problemas graves que pueden aparecer es la carencia de vitamina B12, importante en el desarrollo del sistema nervioso central (incluido el cerebro). De hecho, la autopsia de la niña identificó este déficit, el cual puede originar una anemia megaloblástica (es decir, una grave escasez de glóbulos rojos saludables), según recuerda Javier Massaguer, director general del Hospital de Nens de Barcelona. “Cuando la madre hace dietas vegetarianas estrictas, hay una probabilidad elevada de que el niño padezca esta anemia“, indica.

La vitamina B12 está presente en la carne, aunque una adecuada dieta vegetariana o vegana sustituye este alimento por otros de origen vegetal que cumplen idéntica función. El problema puede surgir cuando no sólo se precisa el nutriente para mantener el equilibrio del propio organismo, sino también para alimentar al bebé mediante la lactancia. “Un adulto podría obtener suficiente B12 de otras fuentes, pero no las bastantes como para aportarla al niño”, explica la doctora Garrido.

Dieta mediterránea

“Durante la lactancia, la dieta más recomendable es la mediterránea; en el Hospital estamos a favor de la medicina no tradicional, pero no se debe hacer excesivo dogma de las terapias alternativas”, añade Massaguer. De hecho, y según ha admitido su propia abogada, la filosofía vegana de los Moaligou no se limitaba a la alimentación: recibía baños de barros medicinales y distintos remedios herbales, y sus padres desoían al médico en favor de manuales de terapias alternativas. “Leyeron las cosas menos indicadas en el momento menos oportuno”, justifica su letrada, según declaraciones recogidas por ‘The Guardian’.

Solo cuando el estado de la niña y su peso (5,7 kilogramos) les inquietó lo suficiente, llamaron a los bomberos, pero estos solo pudieron constatar que su hija había muerto.

Estos mismos libros fueron, al parecer, los que aconsejaban alimentar al bebé sólo con leche materna hasta una edad más avanzada de la recomendable; aunque, en rigor, esta circunstancia por sí sola no tendría por qué provocar problemas irreversibles. “Por muy estricta que sea la dieta de la madre, es muy difícil que la leche materna pueda ser causa de enfermedad en el niño hasta los seis meses”, explica José Blas López Sastre, del servicio de Neonatalidad del Hospital General de Asturias, en Oviedo. “Mi opinión es que en ese tiempo estuvo bien alimentada y después habría estado mejor con algo más, pero es complicado establecer que ésta sea la causa de la enfermedad”, concluye.

Este especialista recuerda los casos de los niños nacidos en campos de trabajo durante el régimen nazi, cuyas madres recibían la peor alimentación imaginable y, sin embargo, lograban sobrevivir en muchos casos, siempre que se permitiera a la madre que les diera el pecho. En cualquier caso, López Sastre añade que una dieta demasiado estricta “puede producir problemas” por falta de proteínas y otros nutrientes, y además “coarta la libertad” del recién nacido, quien se ve privado de numerosas fuentes de alimento sin haber podido decidir por sí mismo.

En una dieta muy estricta hay que seguir un control médico muy estricto“, resume Garrido. El problema es que, en ocasiones, las limitaciones dietéticas están asociadas a toda una filosofía vital que no favorece la confianza en el médico, por lo que se crea un círculo vicioso de escasez de nutrientes y poca atención profesional. “Nuestro consejo es que no se abuse de hábitos que parecen un poco sectarios”, recalca Massaguer.

Via: El Mundo

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