Cada vez sales menos con tus amigos porque a él no le hace mucha gracia. Con tus padres te has distanciado. A él no le caen demasiado bien. Y es costumbre tener que decirle cada paso que das, a cada lugar que vas… y si se te olvida o no quieres, quizá la cosa vaya a peor.

Cuando se piensa en el perfil de una mujer maltratada muchas veces se pasa por alto a las adolescentes y a las jóvenes que todavía no han cumplido los 30 años, pero que ya se sienten acorraladas por una pareja que les come terreno día a día. Y a la dificultad de ver un problema en la persona que se quiere, se añade en la mayoría de estos casos la dificultad de detectar los los malos tratos psicológicos que, según los resultados de un reciente estudio estadounidense, pueden empezar a dar sus primeros pasos en ese control excesivo que raya el acoso a la pareja.

Éste fue el objetivo que se plantearon investigadores de diferentes centros médicos de EEUU y que han publicado en la revista ‘Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine’. Su estudio se centró en conocer la relación entre el control que se impone por una parte de la pareja y la evolución cada vez más violenta que se puede ir desarrollando; así como la dificultad que tiene la parte ‘sumisa’ de denunciar esta situación.

En su artículo se expone cómo comportamientos de control sobre la pareja pueden ser un buen signo para descubrir posibles casos de malos tratos psicológicos y físicos en un futuro, ya que “se han detectado altos índices de violencia entre las parejas jóvenes”, asegura una de las autoras de esta investigación, Marina Catallozzi.

El estudio analizó las respuestas anónimas de 600 jóvenes estadounidenses de entre 15 a 24 años que habían tenido una relación heterosexual durante el pasado año, dando unos resultados “preocupantes” tal y como los califica Catallozzi. Entre ellos destaca que una de cada 10 chicas aseguraba, que además de sentirse controlada por su pareja, había sufrido violencia tanto psicológica como física.

De un carácter fuerte a un posible maltratador

El 68% de las encuestadas (411 adolescentes) afirmó haber sufrido al menos un episodio de este tipo de acoso por parte de su pareja. De ellas, el 38% (230 mujeres) se refería a diferentes tipos de control que iban desde sentirse ignoradas (24.7%) o verse alejada de sus amigos y familiares (32,8%) a petición de sus parejas, hasta tener que pedir permiso para ir a la consulta del médico (3,7%).

Por su parte, un 11,4 % (69 adolescentes) y un 10% (60 jóvenes) dijo haber sido víctima de un control de tipo vejatorio -tanto de índole psicológica o sexual, respectivamente-. Por último, un 8,6% (52 mujeres) sufrían todas las formas anteriores de violencia en su relación.

“Los resultados son lógicos”, afirma a ELMUNDO.es la psicóloga clínica Victoria Noguerol, directora del Centro de Psicología Noguerol, especializado en casos de malos tratos. “Cuanto más joven se es, menos desarrollada se tiene la personalidad. Se es más vulnerable, por lo que se busca formar lo antes posible parte del grupo. Así, si las amigas ya salen con alguien, la joven suele buscar pareja rápido sin pararse a ver a quién escoge. Si luego este chico empieza a controlar la vida de la adolescente, incluso llegando al acoso, la primera reacción de ella es la de normalizarlo, creyendo que lo hace porque la quiere y se preocupa por ella, nada más lejos de la realidad”, afirma Noguerol.

Según el estudio, el perfil de la adolescente más vulnerable a estos malos tratos en EEUU es aquella que se sitúa entre los 15 a 18 años, hispana, que sabe lo que es la violencia desde pequeña y que puede haber estado ya embarazada. “Normal”, explica Noguerol, “es normal si hablamos del caso de EEUU porque estamos hablando de chicas que suelen venir de familias machistas, en las que incluso estas formas de control son algo normal para ellas porque lo han visto desde niñas, y que son más vulnerables porque quieren formar parte pronto del grupo”.

¿Y en el caso español? “Aquí es diferente, no hablamos de inmigración, sino de cultura”, comenta esta psicóloga. “En España no existe la misma conciencia de análisis de estos casos en jóvenes como en EEUU porque somos más permisivos. Aquí, el que el chico te ignore, evite que estés tiempo con tu familia o amigos o exija saber dónde vas y con quién se tiene como algo normal de alguien con carácter fuerte, pero esto también entra dentro de los parámetros del maltrato emocional, algo que en España todavía cuesta reconocer por parte de la propia mujer y de la sociedad”, subraya Noguerol.

“Si se toma conciencia de las altas tasas de este tipo de comportamientos y la superposición que tienen con la violencia en las relaciones -en particular en los jóvenes-, los médicos podrían detectar mejor casos de malos tratos”, aseguran los investigadores. Pero para Noguerol, el primer paso tiene que darlo la propia víctima de estas conductas: “Lo importante es que ellas escuchen a su cuerpo y que se pregunten si son felices con él, si tienen el control de la relación y se ven fuertes para decidir por ellas mismas. Si la respuesta a todo ello es ‘no’, que no lo duden, las cosas no van bien”.

Silvia R. Taberné – El Mundo

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