La mayoría de complementos y suplementos herbales prometen en su etiquetado grandes beneficios para la salud. Sin embargo, pocos advierten de sus riesgos potenciales, como las interacciones farmacológicas.

Varios expertos reunidos esta semana en el congreso anual de la Asociación Americana del Corazón (AHA), recuerdan que muchos de estos productos, como el Gingko Biloba o la hierba de San Juan, pueden alterar el efecto de un fármaco muy utilizado por los pacientes cardiópatas: el Sintrom (acenocumarol).

Este popular fármaco se emplea para evitar la formación de trombos en personas con ciertas arritmias, problemas valvulares o que han sufrido un ataque al corazón. Pero, si se toma junto a determinados productos –incluidos alimentos y suplementos-, su poder anticoagulante se ve afectado.

El problema, señalan los especialistas, es que un gran número de enfermos desconoce estos riesgos y no considera necesario comentar en la consulta que ha cambiado su dieta o que ha comenzado a tomar complementos alimenticios.

“Necesitamos enseñar mejor a nuestros pacientes los posibles peligros de mezclar fármacos y suplementos”, ha señalado Jared Bunch, especialista del Intermountain Medical Center Heart Institute, en la reunión que celebra la AHA estos días en Chicago (EEUU).

Con datos en la mano, este cardiólogo ha advertido a sus colegas de hasta qué punto es común el consumo de suplementos entre los pacientes cardiópatas.

Según su investigación, realizada en 100 individuos con fibrilación auricular en tratamiento con warfarina (un medicamento ‘hermano’ del Sintrom), más de un tercio de los participantes combina la terapia farmacológica con suplementos.

“Es un dato preocupante”, subraya Bunch, sobre todo si se tiene el cuenta que el 54% de quienes lo hacen no conocen los riesgos potenciales de la combinación.

Según este especialista, los efectos de los suplementos sobre el Sintrom no son únicos. Mientras que algunos son capaces de potenciar el efecto anticoagulante del fármaco, favoreciendo la aparición de hemorragias; otros merman su efectividad, aumentando el riesgo de formación de trombos.

“Los médicos deben preguntar a sus pacientes sobre el uso de suplementos y no deben dejar la responsabilidad en sus manos”, remarca Bunch. “Debemos educarles sobre los beneficios, riesgos y posibles interacciones de los medicamentos que toman”, concluye.

Vía: El Mundo

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