El Parlament ha aprobado la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para prohíbir las corridas de toros en Cataluña. La propuesta ha salido adelante con 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones, un margen incluso algo mayor del que se esperaba.

Así, la proposición de la plataforma Prou! se ha aprobado gracias a tres votos del PSC, 32 de CiU, 21 de ERC y 12 de ICV. En contra se han posicionado 31 diputados del PSC, 7 de CiU, 3 del Grupo Mixto y 14 del PP catalán. A la votación sólo ha faltado un diputado de los 135, de CiU.

Aunque tanto los socialistas como los convergentes han remado en un sentido u otro de forma mayoritaria, algunos diputados se han salido de la dinámica general. Dentro del PSC, en su mayoría protaurino, tres diputados han votado a favor de la prohibición (Josep Maria Balcells, Antoni Comín y Núria Carreras) y otros tres se han abstenido (el conseller Antoni Castells, Joan Ferran y Rosa Maria Ferrer).

En las filas convergentes, han votado en contra de la abolición de las corridas Santi Vila, Anna Miranda, Xavier Crespo, Antoni Fernández Teixidó, Ramón Espadaler, Josep Grau y Joan Miquel Nadal. Se han abstenido Meritxell Ruiz, M. Rosa Fortuny, Agustí López, Irene Rigau, Eudald Casadasús y Núria de Gispert. El resto lo han hecho a favor de la prohibición.

Tras la votación han llegado los gritos y los aplausos de los abolicionistas que ocupaban la tribuna, que a su vez han sido aplaudidos por los diputados de ERC e ICV. También entonces se han vivido, al otro lado, tristeza y lágrimas de los defensores de la fiesta, entre ellas las de un abatido Serafín Marín. La celebración ha seguido en los pasillos del Parlament, donde numerosos activistas de asociaciones animalistas han celebrado, con lágrimas, abrazos y gritos de alegría el veto histórico.

En un pleno histórico, lleno hasta la bandera y almidonado con una gran expectación, Cataluña se ha lanzado a la historia. Desde una hora antes de la votación, protaurinos y abolicionistas han protagonizado una guerra de pancartas a un lado y otro de la entrada principal del Parlament. Con la balanza ya decantada a favor de los antitaurinos, los exteriores del Parlament han vivido la celebración de éstos y el abandono progresivo de los defensores de la Fiesta, que han ido abandonando la zona.

Los diputados que han votado a favor de la prohibición han recibido aplausos e insultos de ambos grupos de manifestantes. Portavoces de las asociaciones animalistas han frenado el ímpetu de las celebraciones para adelantar que esperan que esta prohibición se expanda a otras comunidades españolas.

Via: El Mundo

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