Las bolas chinas han dejado de ser patrimonio exclusivo de las tiendas de juguetes eróticos y han llegado a los estantes de las boticas para adquirir un uso terapéutico: combatir la incontinencia urinaria femenina, una dolencia que, según el Observatorio Nacional de la Incontinencia, podría afectar a más de cinco millones de mujeres en España.

El laboratorio farmacéutico Masterfarm ha sido el encargado de defender el valor curativo de este invento, comercializándolo bajo el nombre de PelvicGym, un producto que consta de dos esferas vaginales recubiertas de silicona sanitaria y unidas por un cordel. Cada bola guarda en su interior otra más pequeña que genera una vibración interna a través del movimiento.

Una vez colocadas en el fondo de la vagina femenina sus músculos se contraen de forma mecánica, evitando que se caigan, al tiempo que la vibración que tiene lugar cuando la mujer se mueve o camina, contribuye a reforzar y tonificar el suelo pélvico, lo que acabaría por evitar los molestos escapes de orina. Además, aunque eliminar las pérdidas es el objetivo principal, también podrían obtenerse otros efectos beneficiosos, como la mejora de las relaciones sexuales a medio o largo plazo, informa Andrea Pelayo.

Sin embargo, los especialistas consultados por ELMUNDO.es no reciben con especial entusiasmo esta propuesta, ya que, como explica Luís Mercé, Director del Centro Nacional de Ecografía en Ginecología y Obstetricia (CENEGO) y secretario de la Sociedad Española de Ginecología y Obscetricia (SEGO) “sería gratuito e incluso frívolo decir que a partir de ahora las mujeres van a dejar de ser incontinentes porque pueden ir a la farmacia a comprar unas bolas chinas”.

En opinión de este experto, se trata de un tema muy complejo, ya que existen muchos tipos de incontinencia urinaria y no todas las pacientes pueden beneficiarse del uso de estos aparatos. Por ello, “lo primero que tiene que hacer una mujer con pérdidas de orina es acudir al médico para que valore su dolencia, antes que ir a la farmacia a comprar este tipo de bolas”, expone.

Tal y como explica Mercé, en el diagnóstico de la incontinencia urinaria y de su tipología, la ecografía 3D y la exploración física son fundamentales para evaluar el estado del suelo pélvico y determinar con exactitud dónde radica el problema de la paciente a la que se le escapa la orina. Después, en función del tipo de anomalía, se fijará el tratamiento a seguir. Las opciones con las que cuentan los especialistas a la hora de atajar el problema según su tipología van desde la fisioterapia (como la que proporcionan los famosos ejercicios de Kegel de contracción del músculo pubocoxígeo), los farmacos, la electroestimulación y, en los casos más extremos, la cirugía.

Por su parte, Pedro Tormo, médico internista y especialista en geriatría, considera que el uso de este tipo de bolas en el tratamiento de la incontinencia no está aún científicamente muy contrastado y especifica que su empleo estaría justificado sólo en el caso de que existiera un problema anatómico. Así mismo, Tormo opina que muchas mujeres pueden optar por recurrir a ellas buscando una solución desde el anonimato en el afán de evitar reconocer su problema ante su entorno, o incluso frente a un médico.

Sin embargo, el uso de los conos vaginales de pequeño tamaño y diferente peso, que también se introducen en la vagina a modo de tampón y cuyo uso recomienda el Observatorio Nacional de la Incontinencia a modo de fisioterapia, si estaría, en opinión de Tormo, lo suficientemente avalado por sociedades y estudios científicos para tratar a determinado tipo de pacientes.

Via: El Mundo

Busquedas entrantes:

Post relacionados