El llamado Síndrome de Intestino Irritable (SII), conocido comúnmente como colitis nerviosa, puede ser controlado mediante un antibiótico revolucionario (rifaximina) que en 10 días mejora los síntomas de la enfermedad, con lo que los pacientes recuperan su calidad de vida.

Este padecimiento representa la tercera causa de visitas al gastroenterólogo, ya que sus síntomas alteran significativamente la vida del paciente, propiciando ausentismo laboral o escolar, pues puede presentarse a cualquier edad. Aunque es más frecuente en mujeres de entre 30 y 40 años de edad.

Los síntomas más frecuentes son dolor e inflamación abdominal excesiva, producción de gases e irregularidad en las evacuaciones (diarrea o estreñimiento), indica el doctor Óscar Teramoto Matsubara, miembro de la Asociación Mexicana de Gastroenterología.

También se pueden presentar manifestaciones extraintestinales como dolor de cabeza, fibromialgia, cambios fisiológicos y funcionales.

Ahora se sabe que algunas personas presentan una predisposición genética para desarrollar SII. Además de aspectos ambientales, factores sicológicos, hábitos alimenticios poco saludables como el consumo de alimentos irritantes, comida muy condimentada; sedentarismo, alteraciones en la motilidad o movilidad del intestinal, así como intolerancia a ciertos alimentos.

Sin embargo, también se ha demostrado la alta incidencia del padecimiento después de un proceso infeccioso gastrointestinal.

“Actualmente se sabe que la sobre población bacteriana de la flora intestinal es una de las principales causas de esta enfermedad, con este conocimiento, los pacientes con el síndrome de intestino irritable al ser tratados con el antibiótico que no se absorbe, no presentan efectos colaterales, ya que actúa localmente, asimismo no causa resistencia bacteriana”, señala el doctor Alfredo Rodríguez, médico gatroenterólogo del Hospital Juárez de México.

Al doctor Rodríguez indica que los pacientes con síndrome de intestino irritable pueden ser tratados con antidepresivos, como medicamentos de segunda línea, ya que muchos pacientes presentan ansiedad o angustia. Siempre y cuando el sicólogo los prescriba.

Asimismo, hay pacientes que requiere agentes en caminados a modificar o bloquear la acción de la serotonina que se produce en la mucosa del intestino, la cual tiene mucho que ver con la motilidad del intestino.

Estos dos órganos están comunicados bidireccionalmente: el cerebro recibe información del intestino y como respuesta le manda información a éste. Tal relación cerebro-intestino es un denominador común en los trastornos funcionales del sistema digestivo.

Por otro lado, los especialistas puntualizaron la necesidad de educar al paciente en cuanto al panorama general de la enfermedad y sobre su alimentación. Al respecto la doctora Elizabeth González Benítez, gerente médico del área de gastroenterología y dermatología de Schering Ploug, señala que los pacientes deben evitar los azúcares y harinas refinados, las verduras crudas, los irritantes y tomar más de ocho vasos de agua al día.

Por último, recomendaron que en caso de que una persona sufra dolor, malestar e inflamación recurrente por lo menos tres días cada mes, por seis meses, acuda al médico gastroenterólogo.
Martha Oliva Hernández / El Universal

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