El suplemento herbáceo ginkgo biloba no previene infartos cardíacos y cerebrales, pero un estudio sugiere que reduciría el riesgo de desarrollar una obstrucción arterial en las piernas.

El ginkgo, que es una de las hierbas más usadas en Estados Unidos y Europa, se ofrece como un mejorador de la memoria y se estudian sus beneficios cardiovasculares.

Contiene antioxidantes llamados flavonoides, que promueven la salud vascular y también hay evidencias de que el ginkgo, similar a la aspirina, previene que las células sanguíneas llamadas plaquetas se acumulen para formar un coágulo.

Al azar, los autores del nuevo estudio les indicaron a más de 3.000 adultos mayores de 75 años unos 120 miligramos de ginkgo o un placebo, dos veces por día. En seis años, los usuarios de ginkgo no fueron menos propensos que el resto a sufrir un infarto cerebral o cardíaco.

Pero sí tuvieron menos riesgo de desarrollar arteriopatía periférica (PAD, por sus siglas en inglés), que es la acumulación de placa en las arterias de las piernas que reduce el flujo de sangre y puede producir dolor y calambres al caminar.

Eso coincide con estudios previos que habían demostrado que los suplementos de ginkgo ayudaban a los pacientes con PAD a caminar más sin dolor.

Pero aún es muy pronto para aconsejar su uso para prevenir PAD, publicó el equipo en la revista Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes.

Sólo el 35 por ciento de los participantes desarrolló PAD (el 23 por ciento del grupo control y el 12 por ciento tratado con ginkgo), una cifra que no prueba la efectividad de la hierba.

“No se puede elaborar una recomendación nacional con esos datos, pero la información es intrigante”, dijo el autor Lewis H. Kuller, de la University of Pittsburgh.

“La PAD es un problema grave de salud pública y las terapias preventivas no son muy buenas. Se deberían estudiar mejor los beneficios del ginkgo y los flavonoides”, agregó.

De los más de 3.000 participantes, 164 tuvieron un infarto en los seis años del seguimiento, 151 sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV) y 207 desarrollaron angina, que es un dolor de pecho que aparece por la reducción de flujo sanguíneo al corazón.

No hubo diferencias claras entre ambos grupos (de ginkgo y placebo) en cuanto al riesgo de tener esos problemas.

La diferencia en la cantidad de PAD (el 0,8 por ciento de los tratados con ginkgo y el 1,5 por ciento de los tratados con placebo) fue estadísticamente significativa.

Se desconoce por qué el ginkgo tendría algún efecto sobre el riesgo de desarrollar PAD, pero ninguno sobre el riesgo de infarto o de ACV. Para averiguarlo, se necesitan más estudios.

Aunque el ginkgo es de venta libre y se considera seguro, los expertos aconsejan que los adultos mayores conversen primero con su médico antes de usarlo.

Los suplementos pueden interactuar entre sí o con otros medicamentos.

Con el ginkgo, la principal preocupación es que puede elevar el riesgo de sangrado al interactuar con otros medicamentos o suplementos anticoagulantes, como la aspirina; con otros antiinflamatorios no esteroides, como el ibuprofeno y el naproxeno, y con suplementos como la vitamina E y el ajo.

FUENTE: Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes, online 24 de noviembre del 2009

Reuters Health

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