Los pacientes de cáncer cuyos tumores son tratados con calor, además de quimioterapia, son más propensos a mantenerse vivos y libres de la enfermedad por más tiempo que aquellos que reciben sólo la terapia farmacológica, indicaron investigadores este martes.

El hallazgo sugiere que sería posible reducir la dosis de quimioterapia usando calor, aunque se requieren más estudios para determinarlo, añadieron los expertos.

Científicos alemanes que investigaban cánceres en los tejidos blandos –como músculos, grasa y los cercanos a las articulaciones– hallaron que el tratamiento con calor aumentaba más de dos veces la proporción de pacientes cuyos tumores respondían a la quimioterapia.

Además, el equipo detectó que el proceso no incrementaba los efectos colaterales del tratamiento farmacológico.

Las acciones de BSD Medical, corporativo que desarrolla el sistema de terapia con calor usado en el estudio alemán, treparon a más del doble en las operaciones iniciales del martes y se encontraban entre las de mayor alza en el índice Nasdaq. “Esperamos que nuestros resultados alienten a otros investigadores a probar el enfoque en otros tumores localmente avanzados”, dijo Rolf Issels, profesor de oncología médica de la Universidad de Múnich, en Alemania.

“La terapia con calor dirigida, en combinación con radiación, ya ha demostrado resultados alentadores en el cáncer de mama recurrente y el de útero avanzado y localizado, y se realizan estudios que la combinan con quimioterapia en otros tumores puntuales, como los de páncreas y recto”, añadió.

La terapia térmica para el cáncer consiste en una técnica conocida como hipertermia regional, que usa energía electromagnética localizada para calentar el tejido en y alrededor del tumor a entre 40 y 43 grados Celsius.

El calor no sólo elimina las células cancerosas, sino además parece hacer que la quimioterapia funcione mejor al volver más sensibles las células, dijo Issels. Además mejora el flujo de sangre, lo que permite que el tratamiento farmacológico sea más efectivo.

El autor señaló que sus hallazgos, presentados en el congreso europeo sobre cáncer ECCO-ESMO, en Berlín, mostraban que los pacientes con sarcoma de tejido blanco que reciben el tratamiento térmico más quimioterapia “obtenían mejores resultados en todas las mediciones”.

“Casi tres años después de iniciar el tratamiento, eran un 42 por ciento menos propensos a experimentar recurrencia de su cáncer en el mismo lugar o a morir, en comparación con las personas que sólo recibían quimioterapia”, agregó el investigador.

La extensión de tiempo promedio que los pacientes permanecieron sin la enfermedad fue de 32 meses en el grupo asistido con ambos tratamientos, y de 18 en el que sólo recibió quimioterapia, lo que implica una mejora de 30 por ciento.

Issels advirtió que el equipamiento y el conocimiento específico para poder ofrecer estas terapias de calor sólo está disponible en la actualidad en unas pocas clínicas y hospitales en Alemania, Holanda, Suiza, Noruega y Estados Unidos.

Pero el investigador instó a los médicos especialistas en cáncer a tomar nota.

“Los resultados claros de este ensayo muestran que el campo ahora ha madurado al punto de que debemos aumentar los esfuerzos por explorar su potencial, para ofrecer una forma completamente nueva de tratar la enfermedad avanzada localizada en varios cánceres mayores”, finalizó Issels.

Aspirinas contra el cáncer

Una dosis diaria de aspirina puede prevenir el cáncer en personas con un desorden genético que aumenta el riesgo de desarrollar el mal, dijeron científicos el lunes.

El hallazgo también podría tener implicaciones importantes para una población mayor, aunque se requieren más investigaciones, y desentrañar la conexión llevará algún tiempo, por lo que los beneficios de la aspirina sólo se verían después de varios años.
REUTERS

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