La gente vegetariana tiene menos probabilidades que los que comen carne de desarrollar varios tipos de cáncer, revela un amplio estudio.

La investigación, en la que participaron más de 60.000 personas, descubrió que los que siguen una dieta vegetariana tienden a desarrollar mucho menos cáncer en la sangre, vejiga y estómago.

Pero el efecto aparentemente protector de ser vegetariano no llega a la prevención de cáncer intestinal, uno de los principales asesinos en el mundo hoy en día.

La investigación, publicada en British Journal of Cancer (Revista Británica de Cáncer), fue llevada a cabo por científicos en el Reino Unido y Nueva Zelandia.

Los investigadores siguieron durante 12 años a 61.566 hombres y mujeres británicos, que incluían gente carnívora, personas que comían pescado pero no carne y los que no comían ni pescado ni carne.

Durante ese período 3.350 de los participantes fueron diagnosticados con cáncer.

Protección parcial

Tras estudiar la incidencia de 20 distintos tipos de cáncer, los resultados mostraron que en la población general unas 33 personas de cada 100 desarrollan cáncer en algún momento de su vida, pero entre la población vegetariana este riesgo se reduce a 29 personas de cada 100.

Los científicos afirman que encontraron marcadas diferencias entre los carnívoros y los vegetarianos en la propensión a sufirir cáncer en la sangre incluidos leucemia y del sistema linfático.

En este sentido los vegetarianos tienen 45% menos probabilidades de desarrollar estas formas de la enfermedad.

En el caso de mieloma múltiple, un cáncer relativamente raro de la médula osea, los vegetarianos tienen 75% menos riesgo de desarrollarla que los carnívoros.

Pero con estos tipos de cáncer la reducción del riesgo es menos notable entre los que comen pescado.

Aunque no se sabe la razón, los científicos creen que esto podría deberse a que ciertos compuestos en la carne podrían causar virus o mutaciones, o también porque los vegetales ofrecen cierta protección.

El estudio también encontró “diferencias extraordinarias” en las tasas de cáncer estomacal.

Aunque el número de casos de la enfermedad fue pequeño, tanto los que comían pescado como los vegetarianos mostraron casi 30% menos riesgo de desarrollarla que los carnivoros.

Esto no sorprende ya que estudios previos han vinculado el consumo de carne procesada con el cáncer estomacal. Se cree que los compuestos de N-nitroso que se encuentran en la carne podría dañar el ADN y las altas temperaturas con que son cocinadas también podrían producir sustancias cancerígenas.

Pero en donde no se encontró un efecto protector fue en el cáncer intestinal o de colon y recto, una de las formas más comunes y mortales de la enfermedad.

De hecho, los participantes vegetarianos mostraron una tasa ligeramente más alta -aunque no importante- en el riesgo de este tipo de cáncer.

Por otra parte, el riesgo relativo de los que comen pescado y los vegetarianos de desarrollar cáncer cervical fue dos veces mayor que el de los carnívoros.

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