(HealthDay News/Dr. Tango) — Las mujeres que recibieron una vacuna experimental para una infección viral que puede causar graves problemas en los bebés, conocida como citomegalovirus, redujeron su riesgo de infección en 50 por ciento por hasta tres años y medio luego de la vacunación, de acuerdo con una investigación reciente.

“En muchas formas, éste fue un resultado sorprendente”, dijo el autor principal del estudio, el Dr. Robert Pass, profesor de pediatría de la Universidad de Alabama en Birmingham. “Muchas personas de este campo creían que sería muy difícil prevenir esta infección en las madres. Así que consideramos que lo mejor que podíamos hacer era desarrollar una vacuna para las mujeres que evitara la infección de los bebés”.

Los resultados del estudio aparecen en la edición del 19 de marzo de la New England Journal of Medicine.

Cada año, el citomegalovirus, o CMV, causa graves problemas de audición, mentales y motrices a cerca de 8,000 niños que desarrollan la infección mientras están en el útero, de acuerdo con el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de EE. UU.

El virus es muy común y se propaga con facilidad, de acuerdo con Pass. Pass destacó que una razón por la que los investigadores pensaban que el desarrollo de una vacuna era difícil de lograr era que el virus se adapta a los ataques del sistema inmunitario humano. Y a diferencia de la infección causada por virus como la varicela y el sarampión, las personas pueden volver a contraer el CMV muchos años después de la primera infección.

Cualquiera puede desarrollar una infección de CMV y los adultos jóvenes y los niños normalmente no presentan síntomas de la infección.

La nueva vacuna se fabrica a partir de una sola proteína de CMV que se combina con un adyuvante experimental, una sustancia que se agrega a las vacunas para reforzar su eficacia.

El estudio fue un ensayo de fase 2 en el que participaron 464 mujeres, todas menores de 40 años, que dieron a luz el año pasado y que no se infectaron con CMV. La mitad recibió la vacuna y la otra un placebo. Se administraron tres dosis: al comienzo del estudio, al mes y de nuevo a los seis meses.

En el primer año, ocurrieron 49 infecciones con CMV, informó el estudio. En el grupo de placebo, 31 mujeres se infectaron con CMV, en comparación con 18 que recibieron la vacuna.

Mediante un modelo estadístico, los investigadores calcularon que las mujeres que recibieron la vacuna eran la mitad de propensas a desarrollar una infección por CMV en un periodo de 42 meses que las que recibieron un placebo.

El Dr. Navid Mootabar, director de cirugía ginecológica y director asociado de obstetricia y ginecología del Hospital Northern Westchester en Mt. Kisco, Nueva York, describe el estudio como “muy prometedor”.

“Si podemos reducir el riesgo de que una mujer embarazada contraiga el CMV, entonces reduciremos muchos de los riesgos neurológicos y congénitos que representa el CMV para un feto en desarrollo”, dijo, “Sin embargo, se necesitan estudios más grandes para garantizar la seguridad y la eficacia de la vacuna antes de que la recomendemos a todas las mujeres”.

La mayor parte de la financiación del estudio provino de los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU., dijo Pass. Sanofi Pasteur, que fabrica la vacuna, también ayudó a financiar el estudio y suministró la vacuna.

Pass dijo que no estaba al tanto de los planes específicos para realizar un ensayo de fase 3. Aunque apuntó que dado los resultados, espera que la compañía farmacéutica continúe con el desarrollo de la vacuna.

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