El cáncer se convertirá en la principal causa de muerte en el mundo en 2010 debido a su aumento en los países en desarrollo, donde el tabaco en especial hará estragos en una población cada vez más sedentaria, dijo hoy la ONU.

“No puedo describir el sentimiento cuando me dijeron: usted tiene cáncer”, rememoró Bill Gregory, a quien se le diagnosticó cáncer de garganta hace dos años en Atlanta (EE.UU.).

Entonces estaba desempleado y sin seguro médico. “Una parte de mí no quería luchar” contra la enfermedad, reconoció, emocionado, en una rueda de prensa trasmitida por internet en esa ciudad de Georgia, en la que se presentaron las últimas cifras de cáncer en el mundo.

Gregory, un ex militar, salvó la vida porque vive en Estados Unidos y obtuvo ayuda de la Sociedad del Cáncer.

En este país las tasas de la dolencia han caído y lo mismo ha pasado en Europa, según el informe anual sobre el tema de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, una organización perteneciente a Naciones Unidas.

En la rueda de prensa, el director de esa Agencia, Peter Boyle, achacó la bajada a unas campañas muy enérgicas contra la adicción a la nicotina, que aún causa un tercio de todas las muertes por cáncer en los países ricos.

“El control del consumo de tabaco es lo más importante que podemos hacer para combatir esta enfermedad”, remarcó en el acto el ciclista Lance Armstrong, ganador de siete Tours de Francia, quien fue diagnosticado de cáncer de testículos en 1996.

La mayoría de los países desarrollados ha restringido el fumar en lugares públicos, incluidos puestos de trabajo y restaurantes, lo que contribuirá a una reducción aún mayor de los casos de cáncer en los próximos años, predijo Boyle.

Sin embargo, advirtió de que ante el éxito de las campañas, las empresas tabaqueras han concentrado su atención en las naciones en desarrollo, donde son capaces de invertir en “un nivel de publicidad sin precedentes”.

Actualmente más de un 40 por ciento de los fumadores del mundo vive en China e India, según John Seffrin, presidente de la Sociedad del Cáncer de Estados Unidos, quien pronosticó que en este siglo 1.000 millones de personas morirán por causa de la nicotina si se mantienen las tendencias actuales.

México, por ejemplo, ha aprobado este año una ley que prohíbe fumar en las escuelas, lugares de trabajo y de ocio, pero el desafío es hacerla cumplir y contrarrestar “los grandes recursos” de que disponen las tabaqueras, dijo Alejandro Mohar, director del Instituto Nacional de Cancerología de ese país.

Además del cigarrillo, la adopción de otros malos hábitos del primer mundo, como las dietas altas en grasas y la poca actividad física, harán que la lacra del cáncer se haga mucho más presente en las naciones en desarrollo en las próximas décadas, según el informe.

En 2007, se registraron 12 millones de casos nuevos de la enfermedad, la mayoría de ellos aún en los países desarrollados, donde ocurrieron 2,9 millones de muertes.

En las naciones de menor renta hubo 5,6 millones de nuevos afectados el año pasado y 4,7 millones de muertes.

Estas cifras registrarán un aumento sustancial en vista de las deficiencias de los sistemas de salud de los países en desarrollo para responder a la “pandemia”, como la calificó Seffrin.

En 2030, 27 millones de personas en todo el mundo oirán las palabras que aterraron a Gregory: “usted tiene cáncer”. Ese año las muertes ascenderán a 17 millones, de acuerdo con el informe.

Esta perspectiva ominosa puede ser evitada con una extensión de las vacunas contra el virus del papiloma y de la hepatitis B, y de los exámenes rutinarios de cánceres cervical, de mama y de colon, según los expertos.

Lo más urgente, sin embargo, es apagar el cigarrillo para siempre. EFE

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