Un reciente estudio sugiere que una inmersión en agua fría ayuda a los atletas a recuperarse más rápido después de un entrenamiento extenuante

Asimismo, alternar entre un baño de agua fría y otro caliente también es beneficioso, señaló un estudio publicado en International Journal of Sports Medicine.


Bañarse en agua caliente fue apenas mejor al descanso, en un período similar de tiempo, para mantener el rendimiento atlético, según halló el equipo dirigido por la doctora Joanna Valle, de Australian Institute of Sport, en Canberra.

El uso de esos tres tipos de inmersión, asegura el equipo, es cada vez más frecuente para que los atletas de distintos deportes se recuperen de un esfuerzo extenuante.

Los autores compararon su efectividad para mantener el rendimiento de un grupo de ciclistas durante 5 días de entrenamiento extenuante, similar al “rendimiento exigente y constante durante varios días” que se exigen las distintas carreras.

El equipo hizo que 12 ciclistas masculinos repitieran 4 veces un ciclo de entrenamiento “inductor de fatiga” de 5 días con 9 días de descanso entre cada ciclo.

Los atletas usaron una de cuatro estrategias de recuperación al finalizar el día de entrenamiento: inmersión en una piscina a 15 grados centígrados durante 14 minutos; inmersión en agua a 38 grados durante 14 minutos; alternar un minuto en agua fría y en agua caliente durante 14 minutos, o 14 minutos de relajo.

La velocidad y el rendimiento por tiempo de los ciclistas se mantuvieron o mejoraron levemente con la inmersión en agua fría y la terapia acuática de contraste, pero el equipo halló que ambos disminuyeron con la inmersión en agua caliente o con el descanso.

El agua fría mejoró entre el 0,5 y 2,2 por ciento el sprint y entre el 0,1 y el 1 por ciento el rendimiento por tiempo, mientras que la terapia acuática de contraste mejoró el sprint y el rendimiento por tiempo un 0,1-1,4 por ciento y un 0-1,7 por ciento, respectivamente.

El sprint bajó hasta un 3,7 por ciento con la inmersión en agua caliente, y el rendimiento por tiempo disminuyó hasta un 3,4 por ciento, levemente menos que con el relajo.

Estos resultados “sugieren que la inmersión en agua fría y de contraste serían buenas intervenciones de recuperación después y entre actividades como la carrera en pista, en la que el ejercicio demanda esfuerzos cortos a máxima potencia, y en actividades más prolongadas, como las carreras por etapas, en la que el ejercicio exige esfuerzos continuos de alta intensidad”, concluye el equipo.
Fuente: Reuters

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