Dolores de cabeza, cuello, espalda y hombros parecen cosa de todos los días para quienes trabajan frente a un monitor de computadora. Todos serían solucionables con sencillas técnicas.

Un equipo de investigadores en Italia observó que la sencilla combinación de ejercicios y educación reducía las quejas por dolores de cabeza, cuello y hombros de 192 empleados públicos.

Durante ocho meses, la frecuencia de los dolores de cabeza disminuyó un 41 por ciento, mientras que la de dolor de cuello y hombros bajó un 43 por ciento, publicó el equipo en la revista Cephalalgia.

Los resultados sugieren que medidas simples y económicas alivian los dolores y las molestias diarias de los empleados y los autores opinaron que quizás aumentan su productividad.

“El dolor de cabeza y los dolores de cuello y hombros son un desafío y uno de los principales problemas de salud”, dijo el autor principal del estudio, el doctor Franco Mongini, de la Universidad de Turín.

“Nuestro estudio demuestra claramente que las intervenciones en el lugar de trabajo ayudan a reducir los dolores de cabeza, de cuello y de hombros“, añadió el experto.

La intervención incluyó dos elementos principales. Uno fue la enseñanza de un conjunto de ejercicios para hacer cada pocas horas durante el día de trabajo.

Por ejemplo, debían pararse con los talones, la cadera y la base del cuello contra la pared, y luego frotar los hombros varias veces contra la pared y separarlos.

Otro ejercicio consistía en pararse contra la pared y lentamente mover la cabeza de un lado al otro.

Los empleados aprendieron también a hacer un ejercicio de relajación en el hogar, una o dos veces por día: sentarse 10 a 15 minutos en una silla cómoda dentro de una habitación sin ruidos, con almohadillas tibias sobre los hombros y las mejillas.

El segundo componente del programa fue la educación. Los empleados aprendieron a tomar conciencia del momento en el que contraían los músculos de la cara, el cuello y los hombros y se colocaron recordatorios en las distintas áreas de la oficina para alentarlos a reducir la tensión muscular.

A los ocho meses, los empleados que participaron del programa sentían muchos menos dolores de cabeza, de cuello y de hombros, a diferencia de un cambio mínimo en el grupo de empleados de otra oficina pública que no participaron del programa.

Según Mongini, los empleados que pusieron en práctica la intervención lograron respuestas positivas. “Los empleadores también deberían respaldar esta iniciativa de bajo costo porque mejoraría la productividad laboral”, concluyó el autor.
Fuente: Reuters

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