Un nuevo estudio indica que los compuestos del té verde protegerían al cerebro del daño neurológico que produce un trastorno respiratorio llamado apnea del sueño.

Un equipo de investigadores halló que los antioxidantes del té verde agregados al agua que bebían ratas protegían el cerebro de los animales durante los períodos de falta de oxígeno producidos para simular los efectos de la apnea obstructiva del sueño (AOS).

Estos resultados sugieren que los compuestos del té verde deberían estudiarse mejor como una posible terapia para la AOS, publicó el equipo en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.

La AOS es un trastorno frecuente en el que los tejidos blandos de la garganta colapsan por segundos y obstruyen las vías aéreas durante el sueño, lo que interrumpe reiteradamente la respiración durante la noche.

Los síntomas inmediatos incluyen ronquidos crónicos y fuertes y respiración con dificultad, como así también somnolencia diurna.

Sin tratamiento, la AOS produce efectos mayores en el cuerpo; está relacionada con la hipertensión y la literatura demuestra que las caídas intermitentes del nivel de oxígeno en el cerebro producen problemas de memoria.

En el nuevo estudio, el equipo dirigido por el doctor David Gozal, de la Escuela de Medicina de la University of Louisville, en Kentucky, analizó si los compuestos de té verde llamados polifenoles (catequinas) protegerían al cerebro de esa falta de oxígeno.

Las catequinas actúan como antioxidantes, lo que significa que neutralizan las partículas que producen daño celular, llamadas radicales libres de oxígeno. Los radicales libres son subproductos normales del metabolismo, pero en exceso producen estrés oxidativo.

Una hipótesis señala que la falta de oxígeno que produce la AOS provocaría estrés oxidativo, lo que, por lo menos en parte, explicaría los problemas cognitivos que sufren pacientes con este trastorno del sueño.

El equipo halló que cuando las ratas quedaban periódicamente expuestas a segundos de falta de oxígeno durante 14 días, aumentaban los signos de estrés oxidativo en el cerebro de los animales. Sin embargo, esto no ocurrió cuando las ratas recibían agua con polifenoles del té verde.

Es más, comparados con las ratas que recibían agua común, rendían mejor en pruebas estándar de aprendizaje y memoria, realizadas en un “laberinto” acuático diseñado para que los animales recuerden cómo escapar de la plataforma.

En teoría, dijo Gozal a Reuters Health, una taza de té verde daría buen resultado junto con el tratamiento habitual contra la AOS.

“No obstante, para obtener evidencia definitiva de los beneficios del té verde habrá que realizar un ensayo con seres humanos”, finalizó.

FUENTE: American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, 15 de mayo del 2008

Reuters Health

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