Una alimentación adecuada, ejercicio físico y bienestar psicológico refuerzan las defensas naturales y permiten afrontar el cáncer con éxito, según explica el psiquiatra y neurólogo, David Servan-Schreiber, en su última obra ‘Anti-Cáncer. Una nueva forma de vida’.Este libro es fruto de su experiencia como enfermo de cáncer, concretamente por un tumor cerebral, una enfermedad que sufrió hace más de quince años, y con la que reconoce seguir luchando. Después de someterse a los tratamientos médicos convencionales y sufrir una recaída, decidió estudiar a fondo toda la información disponible relacionada con el cáncer, de modo que pudiera impedir su avance e, incluso, eliminar la enfermedad.


“No he terminado de tratar de resolver el cáncer, sin embargo he podido estudiar todo tipo investigaciones para saber todo lo que tenía qué hacer para protegerme de la enfermedad; y he descubierto que el poder de cada uno puede mejorar a prevenir el cáncer y una recaída de la enfermedad”, afirma en declaraciones a Europa Press.

Tras siete años de intenso estudió y análisis diseñó “una nueva forma de vida” basada en la potenciación de las capacidades del cuerpo y de la mente, y beneficiosa tanto para prevenir la aparición de esta enfermedad como para impedir su avance, sin prescindir de la medicina tradicional.

Fue así como aprendió que la “clave” para entender la enfermedad es que “el cuerpo desarrolla un cáncer cuando se rompe el equilibrio entre dos actores”, que son aquellos factores que ayudan a reproducirse a las células de cáncer y los que prohíben que las células de cáncer se reproduzcan. “Mientras están en equilibro no hay cáncer”, advierte.

En su opinión, “el cáncer no es genético y ni aleatorio, tenemos el mismo control sobre el cáncer que sobre una enfermedad cardiaca. La respuesta es utilizar todas las armas de la medicina convencional pero al mismo tiempo utilizar las herramientas más adecuadas para tomar el poder sobre nuestro cuerpo”.

De modo que “hay un cáncer latente dentro de cada uno de nosotros”, ya que “como todo organismo vivo el cuerpo genera células defectuosas constantemente”; pero para que no se produzca hay que “aprender a protegerse” de los desequilibrios medioambientales; ajustar la alimentación; “comprender y sanar” las heridas psicológicas que refuerzan los mecanismos biológicos del cáncer; y crear una “nueva relación” con el propio cuerpo.

“BIOLOGÍA ANTICÁNCER”

Tras observar innumerables estudios y cotejar diferentes investigaciones recogidas en un sinfín de publicaciones, llegó a la conclusión de la importancia de una alimentación sana con el fin de reducir el consumo de sustancias cancerígenas y de añadir el mayor número posible de las sustancias fitoquímicas que combaten activamente contra los tumores. Así, entre sus recomendaciones, suprime de la dieta aquellos alimentos ricos en grasas, sobe todo aquellos que suministran Omega 6, y el consumo de azúcar y harinas blancas. Por el contrario apuesta por las verduras, las frutas, los pescados, el té verde, la soja, y, en general, todos aquellos productos que aporten Omega 3.

Pese a que parece complicado, en su opinión se trata de cambiar la presentación de la comida, “es decir que si comes filete con verduras cambiar por verduras con un poco de carne. Es muy sencillo”. Del mismo modo: el pan de harina por el pan de multicereales; el azúcar por la miel;  el alcohol por una copa de vino tinto; el café por el té verde; y probar a condimentar los platos con especias como el jengibre, la albaca, el romero, el tomillo, etc., “especias usadas en la dieta mediterránea que reducen la aparición del cáncer”.

Por otra parte, descubrió que es fundamental estar bien con uno mismo, y para ello es indispensable realizar ejercicio físico, “o como mínimo un paseo de 30 minutos”; y algún tipo de terapia que pueda a ayudar a liberar la presión emocional del paciente, ya que el pesimismo, el estrés, la depresión, en definitiva cualquier reacción emocional negativa, activa el cáncer. “Existen estudios que muestran que las mujeres que están solas y con mucho estrés multiplican por nueve la posibilidad de tener cáncer de mama; el mismo riesgo que las mujeres que han trabajado en contacto con pesticidas, y es el mismo que fumar medio paquete de tabaco al día”, explicó.

“NOSOTROS SOMOS LOS CULPABLES”

Aunque en gran parte de los casos no existen conclusiones sobre este tema porque “hay grandes intereses económicos que tratan de no mostrar esta realidad”, Servan-Schreiber reafirma su convicción en que aunque su “biología anticancer” esta basada en indicios demostrados. Así es capaz de afirmar sin dudar que “la humanidad es la culpable del cáncer”, en gran medida por el aumento de la contaminación y la evolución del progreso que han producido la absorción, directa o indirecta, por parte del organismo de productos químicos, bien por la alimentación ó bien por el aire.

La producción anual de sustancias químicas sintéticas ha pasado de un millón de toneles en 1930 a doscientos millones de toneladas a día de hoy. Asimismo, para él existe una relación clara entre este progreso y el aumento de casos de cáncer, y es en el consumo de azúcar, que “ahora se encuentra en todos los que bebemos y comemos, incluso en el agua”, dónde observa una mayor relación con el aumento de casos de cáncer. En 1820 se consumían menos de 5 kilos de a de azúcar y hoy en día se sobrepasan los 70 kilos por persona, un aumento que relaciona a la aparición de nuevos casos.

Por tanto, en estos momentos “se trata de hacer que el proceso de marcha atrás”, y, aunque es consciente de que “hay fuertes intereses económicos y nadie quiere creer en estas cosas porque la gente encuentra que es un tema complicado de solucionar”, mantienen su esperanza porque “hemos hecho cosas más difíciles antes”.

CÓMO AFRONTAR LOS MIEDOS

Por otra aparte, además intentar implantar una nueva “biología anticáncer”, y de ofrecer una panorámica diferente de los mecanismos del cáncer, destacando el funcionamiento de la enfermad, del sistema inmunológico y el mecanismo inflamatorio causante de la enfermedad, realiza algunas valoraciones sobre cómo afrontar la enfermedad.

Así, advierte de que hay que evitar a los “charlatanes” que son aquellos que “aconsejan no utilizar la medicina convencional”; que ofrece tratamientos, en muchos casos caros, en los que no hay pruebas suficientes sobre sus beneficios; “y tener cuidado de la gente que te culpa de tener la enfermedad y te hace sentir culpable”.

Del mismo modo, al final de libro recuperando su experiencia y la de otros enfermos, a través de sus vivencias, explica cómo afronta el miedo del paciente, el miedo al sufrimiento, el miedo a la nada, a la muerte, al dolor, a estar solo, a ser una carga, a dejar historias sin terminar e, incluso, a estar vivo.

Actualmente, Servan-Schreiber es profesor clínico de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), además fue cofundador del Centro de Medicina Integral del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, y, durante años, uno de los responsables de uno de los laboratorios pertenecientes a la red de National Institutes of Health de Estados Unidos, dedicado al estudio de neurociencia cognitiva clínica y neuroimágenes funcionales. EUROPA PRESS

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