Un medicamento conocido como donepezil puede invertir los efectos de la enfermedad en los pacientes más gravemente afectados, según un estudio publicado por la revista médica “The Lancet”.

El estudio lo han llevado a cabo médicos del prestigioso Instituto Karolinska, de Suecia, que compararon el efecto de donepezil en 99 pacientes a quienes se administró el fármaco durante seis meses con otros 95 pacientes a los que se dio sólo un placebo.

Todos ellos sufrían demencia severa, condición que afecta a uno de cada cinco personas que sufren la enfermedad de Alzheimer.

“Nuestro estudio demuestra que el donepezil puede mejorar las facultades cognitivas y conservar esas funciones en los pacientes aquejados de Alzheimer grave”, señalan los autores del estudio.

Una preocupación de quienes estudian el Alzheimer es que los tratamientos con fármacos puedan prolongar la supervivencia del paciente en un estado de demencia y alargar así innecesariamente sus sufrimientos.

Los autores del estudio señalan, sin embargo, al respecto: “La administración prolongada de inhibidores de colinesterasa no afectan a la supervivencia. Si el tratamiento puede ayudar a los pacientes en fase avanzada de demencia sin prolongar necesariamente el tiempo que sufrirán Alzheimer grave, debería ser una opción disponible”.

La publicación de ese estudio aumentará, según se cree, las presiones sobre el Instituto Nacional de la Salud y la Excelencia Clínica (NICE), del Reino Unido, para que revoque su decisión de excluir ese fármaco de las recetas de la Seguridad Social.

Tres fármacos conocidos como inhibidores de colinesterasa, incluido el donepezil, han demostrado desacelerar el progreso del Alzheimer en algunos pacientes.

Sin embargo, NICE, organismo que estudia el costo y la eficacia de las medicinas y los tratamientos en la Sanidad Pública británica, recomendó excluirlas hace ahora un año, lo que provocó protestas en este país.

El tratamiento con Donepezil y drogas equivalentes cuesta al día 2.50 libras (3.65 euros), pero sólo uno de cada cinco pacientes se beneficia de ellas es difícil saber de antemano quiénes se beneficiarán y quiénes no.

El pasado mes de enero, NICE revisó con todo su postura y aceptó la administración de esos fármacos por la Seguridad Social a los pacientes en fase moderada de Alzheimer, donde parece que su eficacia es mayor, pero no a aquellos en los que la enfermedad se encuentra en fase temprana o avanzada.

La Sociedad para la Prevención del Alzheimer calificó la actitud de ese organismo de “totalmente falta de ética” y “absurda” desde el punto de vista clínico.

“Los pacientes tienen que empeorar antes de que se les pueda administrar un fármaco destinado precisamente a impedir que se agrave su mal”, declaró a la prensa un portavoz. EFE

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