Un equipo de científicos de Bonn descubrió un nuevo receptor en humanos y animales que regula la densidad ósea y podría ser utilizado para controlar y curar la osteoporosis.

La desintegración progresiva de la sustancia ósea afecta sobre todo a las mujeres de más de 50 años y avanza muchas veces sin ser descubierta inmediatamente por el paciente. Esto trae como consecuencia fracturas óseas muy dolorosas. Unas 1300 fracturas se producen en Alemania todos los años, debido a una mayor porosidad de los huesos, diagnosticada como osteoporosis.

Los científicos de la Clínica Universitaria de Bonn lograron aislar un receptor de estímulos en las células, desconocido hasta ahora, que se encarga de regular la densidad ósea.

“Encontramos una molécula de señalización, que normalmente se ocupa de la comunicación entre las células nerviosas, pero también regula la comunicación entre las células que sintetizan y las que desintegran los huesos”, explicó el profesor Andreas Zimmer.

Si este sistema comunicativo se altera, se produce un desequilibrio en el balance entre la síntesis y la desintegración ósea, lo cual redunda en la osteoporosis, de la cual enferman tanto humanos como animales. En base a 160 pruebas de pacientes de osteoporosis se detectó que la genética también influye en el origen de esta enfermedad. Según los científicos, quien posea este factor hereditario corre un riesgo tres veces mayor de contraer la osteoporosis.

Zimmer añade: “Pudimos demostrar que los pacientes que sufren de osteoporosis son portadores de una particular variante genética de este sistema de receptores. Por medio de ratones alterados genéticamente pudimos demostrar que las irregularidades en este sistema de señalización van acompañadas del cuadro clínico de la osteoporosis.”

“En los experimentos con animales ya pudimos demostrar que estas nuevas substancias promueven la síntesis ósea.” Se trata de nuevos medicamentos que logran “engañar” al receptor de estímulos, que en los ratones enfermos se encuentra en desequilibrio.

Otros experimentos demostraron que, en breve, las mismas substancias podrían ayudar también a los seres humanos. Los científicos colocaron a los ratones hembras en un climaterio artificial. La carencia de hormonas en el climaterio conduce normalmente a una desintegración de la sustancia ósea, pero, gracias a los medicamentos empleados, los ratones siguieron sanos.

Un resultado esperanzador para las personas enfermas, opina el profesor Andreas Zimmer, “lo emocionante para nosotros es que un conocimiento adquirido en un modelo animal, puede ser traducido inmediatamente y aplicado en la terapia de una enfermedad muy extendida”.

Pero, hasta que a partir de las substancias se desarrollen medicamentos para el tratamiento de humanos, pueden llegar a pasar aún varios años. Por lo pronto, los cuatro millones de enfermos de osteoporosis en Alemania tendrán que seguir siendo tratados con las terapias habituales.
via DW

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