Acaban de aprobar en los Estados Unidos el primer test rápido de VIH para el hogar, luego de años de polémica y temores de que la gente que descubriera estar infectada pudiera suicidarse.

La aprobación de este análisis marca un cambio, por cierto, en la forma de pensar sobre el sida/VIH. Durante cerca de 20 años, especialistas y activistas se preocuparon por la posibilidad de que un análisis permita a la gente descubrir en privado si tiene VIH, en un estado de aislamiento, sin acceso a un profesional con quien poder hablarlo.

El nuevo análisis es tan simple como el de embarazo. La FDA norteamericana (Administración de Alimentos y Fármacos) llegó a la conclusión de que su utilidad, en lo que tiene que ver con alertar a la agente de forma veloz y privada sobre si tiene o no VIH y evitar contagiar a otros, supera cualquier otro daño. El test, bautizado OraQuick, analiza la saliva y el resultado está listo en 20 minutos. Una línea azul es buenas noticias, pero dos significa que la persona tiene VIH.

Ahora, el VIH/sida se controla en la mayoría de los casos y la gente puede llevar una vida normal. De todos modos, como ahora hay menos temor, la gente se volvió menos precavida.

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